el primero a revisar si tienes fatiga
Antes de comprar cualquier 'multivitamínico para mujeres', conviene mirar el hierro. La deficiencia de hierro —incluso sin anemia— es la causa nutricional de fatiga más común en mujeres que menstrúan, y tiene la base de evidencia más grande de toda esta guía: Grado A respaldado por más de 100 ensayos clínicos. Las pérdidas menstruales representan entre 15 y 50 mg de hierro por ciclo, lo que convierte a las mujeres en edad fértil en el grupo con mayor riesgo de deficiencia a nivel mundial.
El punto que casi todos los análisis de sangre pasan por alto: la ferritina baja (por debajo de 30 ng/mL) ya causa síntomas aunque la hemoglobina salga normal. Un metaanálisis de 2014 con más de 10.000 mujeres confirmó que suplementar hierro mejora de forma significativa la fatiga, el rendimiento cognitivo y la capacidad aeróbica en mujeres con ferropenia sin anemia. Por eso el orden correcto es medir primero y suplementar después, no al revés.
Los efectos secundarios del sulfato ferroso (náuseas, estreñimiento) son evitables: el bisglicinato y el gluconato ferroso tienen eficacia similar con mejor tolerancia digestiva. La dosis ronda los 15 a 25 mg/día de hierro elemental. Tomarlo con vitamina C casi triplica la absorción; el café y el té la reducen, así que no los combines en la misma toma. Reanaliza la ferritina a los 3 meses.
